carrascar de la font roja, pais valencià, spain
ruta realizada el 30 de noviembre de 2008
Todas las fotos de la ruta en alta resolución aquí.

vista de la Font Roja desde la carretera de les Llacunes
Mañana de sábado en Alcoi. He quedado con Oscar a las 7:30 para subir al Montcabrer desde Cocentaina por la senda de "les Huit Piletes". Me despierto, me visto y compruebo que está lloviendo bastante. Le envío un sms a Oscar para ver que hacemos y me dice que vaya preguntas... que él ya está en la calle esparándome. Salgo de casa corriendo para recogerlo donde siempre, en la parada del bus de Murillo. El agua sigue apretando y pensamos que si subimos al Montcabrer con ese agua vamos a acabar completamente empapados. Decidimos cambiar los planes y subir a la Font Roja a hacer una ruta más modesta a la vista de lo que nos cae encima.

el apasionante mundo de los líquenes
Iniciamos la ruta en la fuente del Rosinyol. Sigue lloviendo, pero parece que un poco menos de lo que lo hacía en Alcoi. La senda, en un principio hace un pequeño descenso para enseguida reincorporarse en un cruce a la izquierda a la senda del Barranc de l'infern. Estamos en la zona más baja del itineriario y aquí todavía predomina el pino frente a la carrasca. Se trata de una zona repoblada, la industria del carbón vegetal acabó con las carrascas.
La senda empieza a subir y enseguida entramos en el bosque de carrascas: el Carrascal de la Font Roja. Es este mismo bosque el que nos protege del viento helado y de la lluvia. Hace frío, el termómetro no pasará en toda la ruta de 3º C. Cruzamos el Barranc de l'Infern. Esta zona es muy húmeda y así lo muestra el cambio de vegetación. Según vamos subiendo nos vamos adentrando en la niebla. Hacemos un par de revueltas y encaramos la recta final hasta el "Pla dels Galers". A nuestra derecha el valle de Polop. Justo detras la sierra de Mariola dominada por el Montcabrer, apenas queda nieve en su cumbre, tan solo una manchita blanca.
A partir de aquí seguimos por el itinerario del GR 7, ese mismo que viene desde Algeciras y termina en Atenas pasando por tierras tan familiares para mi como las sierras de Cazorla. El camino está claro. Se trata de una pista en la que todavía quedan restos de la última nevada. Llegamos al Mas de Tetuán. Ahí sigue, como siempre. Como no le metan mano llegará un día que se venga abajo. Ahí queda su era y su tejo. ¡Quien hubiera visto aquellos tiempos en los que esa masía tenía vida!. Comento con Oscar que es una lástima el abandono de la magnífica masía y que tal vez podrían utilizarla como centro de interpretación de la vida en la montaña de antaño. Recuerdo haber entrado en esa masía y que disponía de una prensa de aceite.
Dejamos la masía atrás y seguimos ganando altura por la misma pista. Ya hemos abandonado el GR, puesto que este sigue su camino hacia el sur. Después de menos de un kilómetro de subida llegamos a la primera de las cavas (pozos de nieve) del itinerario. La de Coloma. Esta cava tiene una capacidad de 2200 m3 de nieve. Estas construcciones se empleaban para el almacenamiento y conservación de la nieve que se recogía de los alrededores. La nieve quedaba compactada por capas separadas por paja esparcida. A esta red de cavas se debe la afamada industria heladera de ciudades como Xixona (Jijona) e Ibi. No muy lejos de la cava podemos observar la casa del "nevater", la persona encargada de la cava.
Seguimos ascendiendo por la misma pista. Por fin nos asomamos a la cara sur de la sierra. Aquí se ha acabado el tupido bosque de la cara norte que nos protegía del viento. La visibilidad es muy buena. Al sur se divisa la costa de Santa Pola, Torrevieja y la Manga del Mar Menor hasta el Cabo de Palos. La Isla de Tabarca no la vemos porque queda tapada por la sierra del Migjorn. Justo a nuestros pies queda Ibi.
Llegamos hasta el llano del "Corral dels Porcs". Desde aquí tenemos la cumbre del Menejador a un paso pero decidimos alargar nuestra ruta por la senda "dels Geladors". Esta senda nos permite visitar tres cavas más. Comenzamos a descender por la vertiente sur de la montaña, la cara de solana de la sierra. El paisaje cambia por completo, aquí ya no tenemos el espeso bosque de la cara norte y predomina el matorral junto con la carrasca dispersa y de menor tamaño. Pasamos un pozo y enseguida alcanzamos la Cava del Nouer. Seguimos descendiendo. El camino se nota que es poco transitado. Tras cruzar una pequeña vaguada ascendemos por una senda llena de hielo hasta otra preciosa cava, la Cava de Simarro. En esta cava destacan sus dos puertas superiores que aún conservan sendos arcos, uno plano y otro de medio punto. Unos metros más arriba, tras superar un pequeño collado se llega a la Cava del Canyo, muy cercana a la masía del mismo nombre. Para nuestra sorpresa descubrimos que ha sido recientemente restaurada y presenta un aspecto magnífico. Aquí decidimos desayunar con el esquisito pan casero que Oscar había elaborado en su casa con zumo de zanahoria.
Volvemos al llano del Corral dels Porcs por la misma senda, esta vez hay que volver a ascender. Sigue el intenso y gélido viento que hace que la sensación térmica se bajísima, calculo por lo menos -10ºC.
Decidimos subir al Menejador. Observamos que han cambiado la caseta de vigilancia, la han sustituido por otra de madera y vidrio. Puro diseño. Desde la atalaya divisamos las vistas de la cara norte. Al fondo el valle de Alcoi, el pantano de Benierrés, el Benicadell, la serra de La Safor, Serrella y el mar Mediterraneo que baña las costas de la provincia de Valencia.
Empezamos nuestro último descenso por la senda que nos llevará al Pla de la Mina. Sin duda la senda mas bella que uno puede recorrer en el parque. Aquí el bosque es espeso. Las carrascas se mezclan con árboles caducifolios que abundan dada la humedad del suelo. Arces, fresnos, quejigo, etc. el sotobosque es espectacular: hiedra, musgo, hongos y líquenes que invaden los árboles.
La senda que tantas veces he recorrido de día y de noche me trae muy buenos recuerdos de años no tan lejanos. Una vez en el Pla de la Mina el área del Santuario queda a tiro de piedra. Enseguida alcanzamos la curva donde pacientemente nos espera el coche.

